El último viernes de junio, Marta, directora de un CEIP rural, recibe en su despacho a una madre con cara de no haber dormido en semanas. Su hija va a empezar Infantil 3 años en septiembre y tiene alergia grave al huevo, a los frutos secos y a la proteína de la leche, incluso por contacto. La pregunta que llega al final, con la voz temblorosa, es la de siempre: «¿La vais a poder atender en el comedor?».
Esa escena se repite cada curso en cientos de centros. Y detrás de ella hay un equipo directivo que muchas veces no sabe por dónde empezar, una familia que ha aprendido a vivir con miedo y un servicio de comedor que tiene que funcionar como un reloj. Las alergias alimentarias colegio son hoy uno de los retos de gestión más sensibles para Infantil y Primaria, y a la vez uno de los menos formalizados en muchos centros. Vamos a ordenar el asunto sin alarmismos y sin tecnicismos jurídicos.
La situación que ningún equipo directivo quiere gestionar a ciegas
El miedo del equipo directivo es real y legítimo. Una crisis anafiláctica en un comedor escolar puede ser cuestión de minutos, y el director o directora siente que toda la responsabilidad recae sobre sus hombros. Eso, en parte, es cierto: el centro tiene la obligación legal de atender a esa alumna y no puede negarle el servicio. Pero la responsabilidad por daños no recae personalmente sobre el director. Recae sobre la Administración educativa cuando hablamos de personal docente, y sobre la empresa adjudicataria cuando hablamos de monitores de comedor externalizados.
Entender esto es lo primero que cambia la perspectiva. No estamos solos frente al problema, aunque lo parezca cuando es viernes por la tarde y la familia está al otro lado de la mesa esperando una respuesta. Estamos dentro de un sistema con responsabilidades repartidas. Lo que nos toca es tener montado el protocolo antes de que pase nada, no improvisarlo el día que suene la alarma.
Lo que dice la ley sin que tengas un abogado al lado
Hay tres normas que conviene tener claras, no para citarlas, sino para saber sobre qué terreno se pisa.
La primera es la Ley 17/2011 de seguridad alimentaria y nutrición. Su artículo 40 deja clarísimo que los centros escolares con alumnado con alergias o intolerancias alimentarias diagnosticadas por especialistas elaborarán menús especiales adaptados. Solo cuando las instalaciones no lo permitan, la familia podrá traer la comida y el centro debe facilitar los medios para conservarla y calentarla en condiciones. Es decir: la matrícula no se puede condicionar a que la familia «se traiga el tupper» sin más.
La segunda es la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia frente a la violencia (LOPIVI), que refuerza el deber de los centros de proteger la salud de los menores durante el horario escolar y de tener protocolos claros de actuación.
La tercera es la normativa autonómica. En Andalucía, las instrucciones de la Consejería sobre atención sanitaria al alumnado con problemas de salud crónica regulan cómo se gestionan los planes personalizados, la administración de medicación de emergencia y la coordinación con los Centros de Salud de referencia. Cada autonomía tiene su versión, pero la lógica es muy parecida.
Sobre la responsabilidad: si un alumno sufre un percance derivado de su alergia durante el comedor, la Administración educativa responde patrimonialmente por el personal docente, y la empresa adjudicataria por sus monitores. Solo se exige responsabilidad personal al docente o monitor si ha habido dolo, culpa o negligencia grave. La omisión del deber de socorro, eso sí, es exigible a cualquier ciudadano y con más razón a un funcionario público.
📬 ¿Te ha resultado útil este artículo?
Recibe cada semana recursos, herramientas de IA y consejos prácticos para el aula.✉️ Suscribirme gratis →

Protocolo paso a paso: lo que tiene que estar montado antes de septiembre
El error más común en los centros no es no saber qué hacer en una crisis. Es no haber dejado por escrito quién hace qué antes de que la crisis ocurra. Este es el orden lógico de actuación cuando se matricula a un alumno con alergias graves:
- Pedir el informe médico actualizado del especialista al inicio de cada curso. No vale uno de hace tres años. Debe incluir alérgenos concretos, gravedad, medicación prescrita, dosis, vía de administración y posibles efectos secundarios.
- Activar el plan personalizado de atención sanitaria con el protocolo autonómico que aplique. En Andalucía, esto se canaliza a través del enfermero o enfermera escolar de referencia y la coordinación con el Centro de Salud.
- Formar al personal del comedor y al profesorado que tenga contacto directo con el menor. La formación debe incluir reconocimiento de síntomas, protocolo de actuación, uso de adrenalina autoinyectable y aviso al 112.
- Tener un protocolo de emergencia escrito y ensayado: quién detecta, quién avisa al 112, quién administra la medicación de rescate, quién acompaña al hospital, quién avisa a la familia, quién se queda con el resto del grupo.
- Documentar por escrito el acuerdo con la familia con un consentimiento firmado para administración de medicación y un canal de comunicación claro para incidencias.
- Coordinar con la empresa de catering si el comedor está externalizado: menús adaptados, trazabilidad de alérgenos en cocina y formación específica de los monitores que trabajan con ese alumno.
- Registrar todo en una carpeta accesible al equipo directivo y al equipo docente correspondiente, respetando la protección de datos del alumnado que exige el RGPD.
Sobre la administración de medicación hay un matiz importante: ningún docente está obligado por ley a inyectar adrenalina. Pero ningún docente puede tampoco abstenerse de prestar socorro en una situación de riesgo vital. Lo que se hace en la práctica, y lo que recomiendan las instrucciones autonómicas, es formalizar la colaboración voluntaria del profesorado mediante autorización escrita de la familia, informe médico legible con instrucciones precisas y formación previa del personal voluntario. El centro nunca debe medicar por criterio propio.
Errores frecuentes que pueden costar muy caros al centro
Estos son los fallos que se repiten año tras año en los informes de inspección y que conviene revisar antes de empezar el curso:
- Confiar en acuerdos verbales con la familia. Todo lo que no esté firmado, no existe a efectos de responsabilidad. Si la madre te dice por teléfono «yo me hago cargo del menú», eso no protege al centro.
- Permitir que cualquier monitor administre medicación sin formación específica. Si el monitor no está formado y no hay autorización por escrito, el centro queda expuesto.
- No revisar los informes médicos al inicio de cada curso. Las alergias evolucionan, las dosis cambian, los pediatras también. Lo que valía en 2º de Infantil puede no valer en 1º de Primaria.
- No ensayar el protocolo de emergencia con el equipo. Un protocolo escrito que nadie ha practicado se desmorona en los primeros 30 segundos de una crisis real.
- No comunicar el plan al equipo de comedor cuando está externalizado. Es uno de los puntos ciegos más peligrosos. La empresa de catering necesita la información completa, no un resumen.
- Asumir que la responsabilidad es siempre de la empresa concesionaria. La empresa responde por sus monitores, sí. Pero el centro tiene la obligación de supervisión, coordinación y custodia del menor durante el horario escolar.
Hay un séptimo error que merece mención aparte: tratar al alumno como un problema en vez de como un alumno. La gestión administrativa puede absorber tanto al equipo directivo que se olvide lo más importante: que esa niña tiene derecho a comer con sus compañeros, a sentirse parte del grupo y a no vivir su escolarización como una excepción permanente. El protocolo es para que el centro funcione, no para hacer sentir a la familia que su hija molesta.
Cuándo levantar el teléfono y llamar a Inspección Educativa
Hay tres momentos en los que conviene consultar con el inspector o inspectora de referencia antes de tomar decisiones:
El primero es cuando el centro cree no tener los recursos necesarios para atender el caso. Importante: esto no significa que el centro pueda negar la atención. Significa que necesita orientación oficial sobre cómo dotarse de esos recursos, qué corresponde a la Administración aportar y qué pasos seguir. La negativa al servicio rara vez está justificada y puede generar responsabilidad patrimonial.
El segundo es cuando hay desacuerdo con la familia sobre cómo aplicar el protocolo, qué documentación es exigible o cómo gestionar situaciones puntuales. Mejor que decida un tercero a que el conflicto crezca.
El tercero es cuando hay dudas sobre el reparto de responsabilidades con la empresa adjudicataria del comedor, especialmente si hay incidencias previas o si la coordinación no funciona. Si conoces los cauces para gestionar denuncias contra el centro, esto sigue una lógica parecida: documentar primero, consultar después.
Cuando llames a Inspección, lleva preparada una carpeta con: el informe médico del alumno, el plan de atención sanitaria firmado por la familia, el acuerdo escrito con la empresa de catering, el protocolo de emergencia del centro y el registro de formación del personal. Con esa documentación encima de la mesa, la consulta es resolutiva. Sin ella, es una pérdida de tiempo para todos.

🛡️ Prepara tu centro antes de que llegue septiembre
Cada semana enviamos a equipos directivos guías prácticas, modelos de protocolos y recursos para anticiparse a la gestión escolar más sensible.Apuntarme a la newsletter →
📥 Recursos para gestionar alergias graves en tu centro
Normativa estatal
Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia (LOPIVI)
Texto consolidado en el BOE. Marco general de protección del menor en cualquier entorno, incluido el escolar.🔗 Consultar en BOE →
Guía sanitaria
Documento de consenso sobre atención sanitaria al alumnado con alergias graves
Elaborado por el Ministerio de Sanidad junto con sociedades pediátricas. Protocolos clínicos y administrativos de referencia.🔗 Ver documento →
Asociación de pacientes
AEPNAA — Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex
Materiales descargables específicos para centros educativos: modelos de plan personal, fichas para profesorado y formación gratuita.🔗 Ir a AEPNAA →
Pediatría
Asociación Española de Pediatría — sección de alergología
Guías clínicas actualizadas y recomendaciones para familias y centros educativos sobre alergias alimentarias en infancia.🔗 Visitar AEPED →

